La peregrinación comienza con un auténtico
reto: cruzar los Pirineos. Esta primera etapa es una de las más
duras del Camino de Santiago y su punto de partida se encuentra
en la localidad francesa de San Jean Pied de Port. En este punto
confluían tres grandes vías jacobeas del territorio
francés procedentes de París, Le Puy y Vecelay.
Por ello, posee una gran tradición peregrina y en ella
podemos disfrutar de un Casco Antiguo cuyo estandarte es una Ciudadela
fortificada del año 1628. Iniciamos el ascenso y llegamos
a Honto, una pequeña aldea donde la pendiente se vuelve
más pronunciada y para suavizar la dureza de esta etapa
nos encontramos con el Albergue Orisson. Después de doce
kilómetros de acusado ascenso, el Camino entra en territorio
español en el Collado de Bentartea o Paso de Napoleón
y el punto más alto del trayecto lo alcanzamos en el Collado
Lepoeder. Ahora sólo queda el descenso desde el Puerto
de Ibañeta y la etapa concluye en Roncesvalles. En esta
localidad, testigo de grandes acontecimientos históricos,
se encuentra la Colegiata de Nuestra Señora de Roncesvalles,
uno de los primeros templos góticos de España y
junto al claustro de la misma descansan los restos de Sancho VII
el Fuerte, rey navarro conocido por su victoria en la Batalla
de las Navas de Tolosa ocurrida en 1212. |